Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura 3 Otra  limitación  es  que  el  concepto  teórico  de ventaja   comparativa   se   define   en   términos   de precios relativos, antes de que el comercio se dé, bajo el supuesto de que el mundo está ausente de distorsiones   y   que   los   mercados   funcionan perfectamente,   cuando   en   la   realidad   estos supuestos  por  lo  general  no  se  cumplen,  y  las ventajas  comparativas  son  resultado  de  muchos factores, unos que no se pueden medir y otros que son   muy   difíciles   de   determinar.   Dadas   estas dificultades,   Balassa   (1965)   fue   el   primero   en preguntarse   si   era   posible   inferir   las   ventajas comparativas del patrón de comercio en el mundo real  y  acuñó  el  término  de  "ventaja comparativa revelada",     para     indicar     que     las     ventajas comparativas  pueden  ser  reveladas   por  el  flujo actual del comercio de mercancías, por cuanto el intercambio real de bienes refleja costos relativos y también diferencias que existen entre los países, por factores no necesariamente de mercado. Por  lo  tanto,  una  forma  de  evaluar  la  ventaja  o desventaja comparativa, sin calcular el costo de los recursos   domésticos   a   precios   sombra,   es preguntarse   qué   revelan   las   estadísticas   de comercio global sobre el desempeño de un país. Varios  autores  han  usado  datos  sobre  comercio para medir la ventaja comparativa (Liesner 1958, Ballassa  1965,  Vollrath  1991,  Scott  y  Vollrath 1992, entre otros); sin embargo, Ballassa (1965) fue  el  primero  en  llamar  a  este  tipo  de  análisis ventaja  comparativa  revelada.  Para  una  revisión completa de los índices que históricamente se han utilizado   para   medir   ventajas   comparativas reveladas,   se   puede   revisar   la   publicación   de Vollrath (1991), en la que también se presenta un análisis sobre su validez teórica. Hillman  (1980)  señala  que  existe  una  relación exacta   entre   el   concepto   teórico   de   ventaja comparativa,   calculado   con   base   en   precios relativos, y el patrón de comercio que se observa en  la  práctica.  Encuentra  que  las  comparaciones de  los  índices  de  ventaja  comparativa  revelada entre países dentro de una industria en particular son consistentes con la teoría económica. Esto es de   especial   importancia   porque   hace   posible medir la ventaja comparativa en forma indirecta, sin que se deba hacer un análisis minucioso de los precios  relativos  en  el  ámbito  doméstico  y  en relación con el resto del mundo. Índice de ventaja comparativa revelada El  índice  más  utilizado  en  el  cálculo  de  las ventajas comparativas reveladas, por sus atributos teóricos,  es  el  índice  de  ventaja  comparativa revelada (VCR) (Vollrath 1991). (1) donde VCE es la ventaja comparativa revelada de las exportaciones y VCI es la ventaja comparativa revelada de las importaciones: (2) (3) donde X y M son exportaciones e importaciones respectivamente; la r  se refiere al mundo menos el  país  en  análisis,  mientras  que  n  se  refiere  al comercio   de   todas   las   mercancías   menos   la mercancía a. Nótese  que  el  índice  de  ventaja  comparativa revelada se calcula bajo el supuesto de un mundo compuesto por dos países (el país i y el resto del mundo  r)  que  intervienen  en  el  intercambio comercial de dos bienes (un bien y el resto de bienes  n).  Implícitamente,  el  VCE  y  el  VCI combinan   seis   tipos   de   participaciones   de mercado, a saber: VCR   = VCE   – VCI i a i a i a VCE   = 1n[(X    / X  )/(X    / X  )] i a i a i n r a r n VCI   = 1n[(M    / M  )/(M    / M  )] i a i a i n r a r n